Opinión: Morillo como un barco a la deriva

No se sabe a dónde va.

La renuncia del Dr. Carlos Loarte de las filas de Somos Perú a la DIRESA ANCASH ha desatado una serie de suspicacias en torno al gobernador de Áncash Juan Carlos Morillo, la verdadera razón de dicha renuncia, sería porque la terna de profesionales que envió Loarte para ocupar plazas en las 6 redes de salud, no fue aceptada por el círculo cercano del Gobernador, desatándose así la primera crisis en la era Morillo.

Ya no es un secreto que las pugnas por ocupar los cargos siguen siendo fuertes en el Gobierno Regional, el mismo gerente de Asesoría Jurídica Nicolás Molina ha salido al frente de los ataques que viene recibiendo de parte de miembros de Somos Perú – Chimbote, “los celos a mi trabajo y mi trayectoria son el móvil y vienen desde Chimbote”, ha denunciado en su red social de Facebook, el hombre que acompañó a Morillo durante la campaña regional del 2018.

Ha pasado una semana desde su juramentación y a la fecha Morillo no designa a los principales directores de línea como Educación, Agricultura, entre otros. Tampoco se cuenta con el jefe de Imagen Institucional para que los periodistas puedan consultar sobre lo que viene ocurriendo internamente en el GORE Ancash. Además no se percibe al gerente regional Luis Luna, pareciera que está de vacaciones, porque no asume su rol con liderazgo.

Diversos líderes de opinión y periodistas de Huaraz y Chimbote han cuestionado que desde su juramentación el Gobernador, solo ha repetido los anuncios que hiciera en campaña, más no anuncios concretos como lo vienen haciendo algunos alcaldes y gobernadores de otras regiones del país, empoderándose así políticamente ante la opinión pública nacional, que espera gestos políticos de sus nuevas autoridades.

La experiencia nos enseña, que después de la juramentación del Gobernador, al día siguiente salen las resoluciones con la designación de los principales funcionarios, hecho que no hemos visto en esta gestión. Pareciera que el Gobernador recién está buscando a sus futuros funcionarios de confianza, sin quizá dar oportunidad a quienes les acompañaron en la campaña del 2018, y buscando de esta manera, un piloto automático para que lleve a su barco, que anda a la deriva, a un mejor puerto. Ojalá la era Morillo salga rápido de esta crisis y enrumbe el barco por el bienestar de toda la región.  

Redacción Central.

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