Opinión: Perdón por tan pocos libros

Esta semana cierra la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL) dedicada al “Universo de Vargas Llosa”, donde nuestro laureado premio Nobel es la principal figura; en ella, no solo se han presentado otros grandes escritores, sino se han promocionado cientos de libros recientemente editados y publicados. ¿Esta promoción habrá servido para que nuestras autoridades se fijen en algunas publicaciones y luego las adquieran para las bibliotecas municipales?

Según información recogida por las autoridades políticas de esta región, durante el 2018, en Áncash, hay solo 28 bibliotecas municipales de 166 gobiernos locales que deberían tenerlos, la mayoría no cuenta con salas de internet y tiene libros desactualizados, 4 de ellas no funcionan y están a punto de cerrar. Es decir, funcionan 24 bibliotecas municipales para más de 1 millón de habitantes, distribuidas en 166 territorios diferentes. Algo increíble.

Además, de las 20 ciudades capitales de provincia que tiene Áncash, 14 cuentan con bibliotecas, mientras que 4 de ellas no tienen y otras 2 los tienen cerradas. Hay provincias íntegras como: Sihuas, Ocros, Corongo y otros, donde la comunidad no tiene acceso a un libro gratuito, tampoco a salas de internet.

Y si mencionamos a los 146 distritos de esta región, solo 12 cuentan con bibliotecas, de ellas, 2 no funcionan y 134 no tienen un solo libro de préstamo en su municipalidad.

“Lima está más alejada del Perú que de Londres” decía el explorador Alexander Von Humboldt, y parece que esta frase después de varios siglos sigue teniendo vigencia. En Áncash, solo dos bibliotecas municipales, de Huaraz y Chimbote, han adquirido libros en los dos últimos años. ¿Cómo entonces pretendemos salir del hoyo de la ignorancia y huir de la mediocridad, sino somos capaces de invertir en el desarrollo humano, en instalar bibliotecas con salsas de lectura e internet para la población?

De acuerdo a una publicación del diario el Comercio de mayo de este año, describe que, “la ley del Sistema Nacional de Bibliotecas, adscrita al Ministerio de Cultura, señala que los gobiernos locales son los encargados de asegurar la creación y sostenibilidad de por lo menos una biblioteca en su localidad”. Sin embargo, esta no se cumple.

Durante las elecciones regionales y municipales del 2018, muchas autoridades llegaron al poder ofreciendo en campaña la instalación de bibliotecas, pero a la fecha nadie ha cristalizado ese sueño. Unos inclusos mencionan la llegada de bibliotecas virtuales, pero según el Ministerio de Educación, el acceso al internet de los niños en la ciudad es del 44,4%; mientras que en el área rural, solo el 4,3%.  Y los lugares más alejados en esta región están consideras como zona rural. ¿Cómo entonces instalar bibliotecas virtuales, si ni acceso al internet existe?

Y si, así fuese, lo recomendable sería que se instale en ambas modalidades, virtual y físico para permitir que el público adulto y joven tengan igualdad de acceso, porque acceso a las bibliotecas es acceso a la democracia, al conocimiento de nuevos mundos, donde los pobladores sin movilizarse puedan comprender otras realidades y tengan un sentido más crítico de su realidad.

En esta región, llena de millones provenientes del Canon Minero, ¿Qué deberíamos hacer para permitir que más personas puedan acceder a los libros de forma gratuita?, no solo se debería adquirir libros para instalarlos en una estantería, sino promover las bibliotecas virtuales y mejor si son bibliotecas móviles, que se desplacen, lleven cultura y conocimiento para nuestros niños, adolescentes y adultos. Experiencia de estas tenemos muchas, donde los parques y plazas se pueden convertir en espacio para la cultura, pero con inversión del gobierno local.

 

Pd. En el próximo artículo, entérese en qué lugares están instaladas las únicas 24 bibliotecas municipales que funcionan.

 

Alex Cordero

Periodista y escritor, docente de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (Unasam).

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