Y la comunicación, ¿para cuándo?

Las Instituciones Públicas son organismos que representan al estado peruano, ya sean de alcance nacional o alcance local; en la administración pública moderna estos organismos han cambiado su función, dejando de lado su rol pasivo para convertirse en actores de cambio, de promoción de políticas estructurales, donde la comunicación cumple un papel importante.

Las oficinas de comunicación, dejaron de ser simples intermediarios entre la Institución y los medios de comunicación, dejaron de ser redactores de notas de prensa para ejercer un rol más complejo; uno, que involucra no solo a un público externo, sino también al público interno.

Ese es un tema que las autoridades locales aún no entienden; llaman a los comunicadores solo para que estos informen una inauguración de obra o busquen una entrevista con algún periodista y en algunos caso para salvarlos de alguna “metida de pata”, olvidándose de la planificación y la estructuración de ejes comunicacionales.

Hoy en día vivimos en tiempos de democratización de la información; los usuarios ya no ingresan a una Institución solo por obligación, ahora buscan un PRODUCTO, un producto que tenga UN CONCEPTO, y que este concepto les SATISFAGA, cuando esta premisa no se cumple los usuarios inician una campaña de desprestigio, que podría llegar a niveles de una crisis insalvable o a estereotipar a la Institución con frases como, “seguro ya te va a pedir plata” o “esos son uno ociosos”.

Para evitar este tipo de golpes a la IMAGEN o a la REPUTACIÓN, es necesario que los comunicadores empiecen a trabajar por la Institución (en términos marketeros hablamos de CUIDAR LA MARCA) dejando de lado la personalización, para ello no basta con plantear un plan de comunicación, sino ejercer un proceso de evangelización a los actores principales (Presidente Regional, Alcaldes, Regidores, Gerentes), quienes deberán de comprometerse y entender que una BUENA IMAGEN tiene que tener como resultado una BUENA REPUTACIÓN, es decir el plan de comunicación tiene que ser sostenido en el tiempo.

Del mismo modo, este trabajo tiene que ser articulado, pues lo planteado en un plan de comunicación tienen que estar respaldado por cada uno de los integrantes de una institución, desde el personal de servicio hasta los funcionarios en todos sus niveles, pues la labor técnica tiene que ofrecer productos que apoyen la labor comunicacional de las organizaciones.

La Doctora, Magda Rivero, señala que “en los momentos actuales, informar y comunicar son dos grandes desafíos para la calidad de la gestión de las instituciones de la administración pública, pero al propio tiempo son generadoras de grandes oportunidades, si se aprovechan debidamente”.  Por lo señalado se hace primordial que la comunicación sea el eje principal dentro de la gestión pública.

Para lo cual se debe de realizar un trabajo integral, donde la comunicación interna vaya de la mano con la comunicación externa, recordemos pues que las organizaciones dependen mucho de lo que dicen (o dejan de decir), de lo que hacen (o dejen de hacer) y de lo que otros dicen de ellos; recordemos entonces que la sociedad y las organizaciones públicas, tienen un solo objetivo, la deseada “construcción de comunidad”.

 

Jhon Rodríguez Cerna

Comunicador social, especialista en imagen y protocolo, docente  de la Unasam.

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