Misk’i Huaraz: Carnaval Huaracino

“Talco, serpentina, el huanchiualito. Compadre y comadre ya no están solitos bailan abrazaditos y bien borrachitos, dale duro, dale duro, como al zapallo maduro, dale duro, dale duro, como al zapallo maduro». Dicen las letras de una canción muy conocida por los enérgicos huaracinos que festejan sus queridos carnavales.

Allá por la década de los 1920 el Carnaval Huaracino iniciaba con los “jueves de compadres” se festejaba faltando 15 días paras los carnavales, cada caserío trataba de imitar este actuar pues al momento que se practicaba se trasmitía una alegría jamás vivida pues todo era risas y bromas.

El “jueves de compadres” consistía en que los caballetes nombran a una dama como su comadre (era la manera de cortejarse) a ella se le tenía que visitar con una canasta llena de flores y lociones, si la comadre recibía estos regalos significaba que le correspondía, luego se nace hacia el sentimiento espiritual.

El Carnaval Huaracino con diferencia de otras ciudades del Perú, es una fiesta celebrada tanto en la ciudad como en el campo. El mismo día que los barrios y las instituciones bailan y danzan el campo también celebra con las “misas de cruces”, en los templos de San Francisco y La Soledad, pues ahí se dan las misas más principales de la cuidad.

En los carnavales tenemos cuatro tipos de cruces: dos rurales y dos citadinas. Las de campo son cruces protectoras hechas de un armazón de madera y carrizo que se cubre con plantas nativas de la zona (machitu) que llegan a estos templos para recibir la bendición y así fortalecerse de poder, antes de ser retornadas a sus lugares de origen. Las cruces son acompañadas con la danza de los” Capitanes”, danzarines vestidos con terno negro que llevan varios pañuelos de colores en ambas manos y usan un sombrero de tres picos, unas bandas bordadas con hilos dorados y plateados que cruzan sus pechos, y siempre llevan anteojos oscuros para parecer más enigmáticos. La danza trata de ridiculizar a los militares españoles que los oprimieron. En algunas oportunidades, aparece un danzarín disfrazado de puma u oso. Al son de la caja y flauta o llamada también roncadora, van por las calles de la ciudad hasta llegar al templo y a la salida del mismo. 

El desfile de cruces de carnaval, según los historiadores huaracinos, es la más genuina expresión del mestizaje. Es la representación de una antiquísima costumbre pre hispánica modernizada y cristianizada por los españoles. Es un acto de agradecimiento a Dios por el logro de las primeras cosechas.

En la ciudad, el carnaval tiene otros elementos. Luego del “Rompecalle” tenemos el sábado de carnaval dónde se da el ingreso triunfal del rey momo y de los “Carnavalones” o enmascarados quienes satirizan a los personajes de la política y la farándula nacional. No se les escapa nada. Los barrios más representativos dela cuidad de Huaraz son: La Soledad, Belén, pedregal, Nicrupampa, Centenario, Shancayán y El milagro.  Ellos presentan sus mejores alegorías llegando al centro de la plaza de Armas, donde se da lectura de los bandos del “Ño Carnavalón”, como inició del juego y la diversión. Cada año en dicho bando se menciona los problemas que suceden en la cuidad, pero lo convierten en bromas que la gente toma con humor

El domingo de carnaval resalta por el gran corso de carros alegóricos de los barrios y de las instituciones, que se encuentran bellamente acompañados de las reinas que van seguidas de sus comparsas, repartiendo caramelos y hermosura.  Este año, la elección de la reina del carnaval se dará el día catorce de febrero será muy reñido la competencia por que se presentan las mujeres más bellas, ellas demostraran su identificación con esta tradición huaracina que nunca morirá.

El “martes guerra”. Día en el que se declara la guerra en la ciudad de Huaraz nadie escapa de tanta banalidad. Agua, aceite, pintura, todo vale ese día ya que todo es por diversión. Día alocado, Se trata de un día de juego que tiene su atractivo en el encuentro de cruces de la ciudad, cruces bordadas que en una esquina de la plaza de armas se encuentran iniciando el juego con talco, serpentina y agua que al ritmo de una banda de músicos. El disfrute es total.

El mismo martes se realiza la velación del “Ño Carnavalón”. Los barrios realizan una escenificación, retiran el ataúd del hospital y lo llevan al lugar dónde se realizará la velación. Las concubinas que son enmascarados disfrazados de mujeres, lloran a mares realizando un espectáculo que es parte también del concurso y de la alegría de esta fiesta.

El carnaval concluye con el “miércoles de ceniza”. Es el día dónde se realiza el entierro del “Ño Carnavalón”, y se da lectura a los testamentos que son verdaderas piezas de oratoria popular dónde la broma subida de color, el chiste y la ironía van unidas. En realidad, son verdaderas denuncias que trasmiten la rebeldía del pueblo.

El ataúd del querido “Ño Carnavalón”, luego de los excesos es aventado al río Quillcay, que cruza la ciudad. Sus turbulentas aguas que cumplen una función purificadora, llevan un ataúd en representación de los pecados de toda la ciudad.

los huaracinos se preparan para la Semana Santa. Ingresan al tiempo de cuaresma, tiempo de recogimiento; esperando que para el próximo año los carnavales generen una gran atracción turística por ser la única festividad que congrega a niños, jóvenes y adultos pues es una tradición que jamás morirá, pues es la festividad más alegre que existe en la cuidad de Huaraz y donde todos los cobardéanos de cada barrio lo disfrutan con mucha alegría que es transmitida a todos los ciudadanos.

Por: Diego Araucano Clemente

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