Un día después del virus: ¿Algo habrá cambiado en Ancash? Por Rómulo Antúnez

Vamos acostumbrándonos usar la mascarilla, toser levantando el codo, lavarnos las manos por más de 20 segundos e infinitas veces, esperar la vacuna y frecuentar visitas al hospital público para que nos hagan el hisopado y esperar los resultados de llevar encima esta enfermedad; es decir tenemos que acostumbrarnos convivir con el maldito coronavirus de origen natural o producida en laboratorios por malévolos científicos que tienen objetivos perversos de consolidar el dominio hegemónico del planeta.

Para los que hacemos política pública cada una de las actitudes a adoptar en el futuro significa un profundo cambio en la forma de actuar de las personas, porque cuestiona el individualismo –egoísmo- y pone en debate el rescate de la cultura más solidaria –que no es poca cosa- debido a que si “la otra persona está limpia” es garantía de que los contagios de coronavirus sea mucho más difícil para todos –uno para todos y todos para uno-, por tanto es necesario asegurarse que el prójimo acceda a elementos mínimos de higiene, salud y alimentación.

Las mascarillas importadas de la china, el alcohol en gel y el jabón importados de Chile, son los bienes más demandados por el momento;  no podemos dejar que un bien primordial quede en manos de la oferta y la demanda porque impactan directamente en la salud pública, por tanto el Estado tiene que garantizar el acceso universal a costos accesibles para los más pobres del Perú y debe garantizarse la higiene de todos los peruanos por una parte y de otra trasladar a los pequeños y microempresarios del Perú la fabricación de estos bienes sustanciales.

El higiene personal y lavarnos las manos por más de 20 segundos las veces que sea necesario al día, no solo requiere de un cambio profundo de actitud de las personas que estamos obligados a hacerlo, sino pone en debate sobre la prioridad de la política pública de acceso al servicio de saneamiento básico con agua segura de calidad por lo menos por más de 12 horas al día, cuya cobertura en Ancash es del 92%, lo cual es insuficiente, así como la cobertura de los servicios de letrinas y acceso a la red de desagüe que sólo es del 52% según DATASS-MVC/2019, lo cual es un gran reto para las municipalidades, gobierno regional de Ancash y para el Ministerio de Vivienda.

Un reto mayor para Ancash será consolidar las condiciones de un buen servicio de salud y para ello por lo menos debe priorizar la construcción urgente del Hospital “La Caleta de Chimbote” que ya está encaminado y el “Hospital Regional de Huaraz” que para hacer más eficiente el uso de los recursos públicos y es recomendable comprar un nuevo terreno apropiado en área y ubicación, -tal como se ha hecho en Chimbote- para construir el Hospital Regional en un terreno diferente a la ubicación del Hospital Víctor Ramos Guardia y dejar tal y cual esta infraestructura emblemática de Huaraz y convocar a profesionales ancashinos reconocidos en el mundo especialmente al Dr. Elmer Huerta y solicitar que nos apoye en consolidar una política pública regional de salud y en homenaje a ello el nuevo Hospital debe llevar el nombre de nuestro ilustre paisano.

Sin embargo, la construcción de ambos Hospitales y otros en Ancash, solo es una parte de la política pública que debe garantizar que el servicio de salud sea de calidad, con calidez y oportuna ; para ello se requiere buen equipamiento y material para diversos análisis clínicos, garantizar el acceso a medicinas genéricas y de marca a través de farmacias abastecidas, incrementar la cantidad de médicos especialistas e incrementar las horas de atención, pero especialmente preparar espacios de aislamiento para enfermedades muy contagiosas entre ellas el coronavirus.

Juan Carlos Morillo y los Alcaldes, tienen que cambiar sus formas de gestionar lo público, deben pasar de esa cultura desenfrenada de ejecutar obras a implementar políticas públicas integrales, especialmente relacionados a mejorar la calidad del servicio de salud, garantizar el acceso universal a los servicios de saneamiento, garantizar la producción agraria de agricultura familiar, cambiar el sistema educativo tradicional e incorporar sistemas informáticos y el uso de tecnologías, como prioridades para el período de gestión municipal y regional.

 

Ing. Rómulo Antúnez Antúnez

Especialista en Gestión Pública Descentralizada

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