Deficiencias de una sociedad infectada, por John Rodriguez Cerna. LA COLUMNA DE ABC

José Saramago en su obra “Ensayo sobre la Ceguera”, hace una gran reflexión sobre la crisis social que afronta la ciudadanía ante el ataque de una ceguera blanca que afectó a toda una población, concluyendo: Estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que viendo no ven.

Cuando el presidente Martín Vizcarra decidió que el país entre a una medida de aislamiento con la finalidad de prevenir la propagación desmedida de un virus que afecta en el sistema respiratorio y que puede ser mortal para algunas personas, no imaginó que la situación desnudaría las deficiencias orgánicas de un sistema de gobierno y especialmente las deficiencias de la sociedad peruana.

La sociedad peruana, disculpen que generalice, ha demostrado poseer un alto grado de irresponsabilidad y escaso sentido de solidaridad, teniendo en cuenta que los referidos términos cualitativos van concatenados. Dicho esto, no sorprende, entonces, que seamos el segundo país sudamericano con más personas infectadas.

La solidaridad es un valor que esta pandemia puso a prueba a la población y autoridades, existen muy buenos ejemplos de solidaridad con el prójimo, muchos realizan donación de víveres de primera necesidad, otros brindan desayunos y otros alimentos a los ciudadanos varados en diversos puntos del país. Muchas de estas acciones solidarias han ido llegando a zonas donde las autoridades, oh novedad, no atienden; sin embargo, no es suficiente.

Dicha situación, de abandono, ha tenido como resultado la irresponsabilidad de los afectados, quienes salieron a buscar formas de generar ingresos y por consiguiente cumplir con sus necesidades básicas, sin medir las consecuencias; no es raro entonces que según las últimas estadísticas, las regiones y ciudades con mayor número de infectados sean donde existen mayor número de población migrante.

Del mismo modo, la escasez económica ha impulsado a muchos migrantes a buscar retornar a sus ciudades de origen y nuevamente acompañando sus acciones con la irresponsabilidad, muchos de ellos señalan a voz en cuello: prefiero morir del virus que, de hambre, sin pensar que de infectarse no solo se afecta la persona, sino su entorno. El Gobierno Central ha impulsado el retorno ordenado y cumpliendo con protocolos de salubridad, para lo cuál les ha dado una nueva responsabilidad a las autoridades Regionales, hacerse cargo de los ciudadanos migrantes y los defiendan como hijos de sus regiones.

El resultado de esta descentralización de responsabilidades ha puesto, nuevamente, en el ojo de la tormenta a muchos Gobernadores Regionales, quienes demuestran lentitud en sus gestiones lo que conlleva al incremento del descontento de la población (no olvidemos que muchas autoridades locales se encuentran siendo investigados por el mal uso de la partida presupuestal para el reparto de víveres).

Somos una sociedad que no quiere ver sus deficiencias, las conocemos, sabemos que hay mucho por mejorar, pero aun así no buscamos mejorar; como dicen muchos intelectuales esta pandemia dejará una gran lección, solo las sociedades que aprendan de la misma, podrán desarrollarse.

John Rodríguez Cerna: comunicador social y especialista en audiovisuales y docente de la Facultad de comunicaciones de la Universidad Privada Del Norte – Lima

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