El regreso del hijo pródigo, por Alex Cordero: LA COLUMNA DE ABC

La pandemia del coronavirus también está causando el retorno de miles de peruanos a su lugar de origen, en su mayoría migran de Lima hacia las regiones; después de perder sus empleos o porque ya no cuentan con recursos para mantenerse en la ciudad capital. Lejos quedó la bonanza de las ciudades, el confinamiento en la urbe hace que miles decidan retornar como sea, quizá no les enviaron un vuelo de avión y los alojaron en hoteles Vip como a los peruanos traídos del extranjero; pero eso ya no importa, ellos decidieron caminar por las pistas rumbo a su tierra natal.

A lo largo de la historia el hombre ha sido un ser migrante, pero en esta era de la globalización los peruanos nunca habíamos experimentado este fenómeno como ahora; la tarea no solo acaba con su regreso, sino esto recién empieza para las regiones, que deberían ven a sus hijos como el retorno del Hijo Pródigo, explicado en la parábola de Cristo.

Los hijos que hoy retornan, quizá no serán los que derrocharon su dinero como lo sostiene la parábola del Evangelio de Lucas, pero son víctimas de una pandemia y de un Estado preocupado más por las cifras macroeconómicas que por el bienestar social; porque los que retornan hoy, nunca accedieron a una vivienda digna, un empleo formal que los defienda y otros beneficios que se irroga el propio Estado en sus políticas de “bienestar social”.

Nuestros caminantes no han fracasado, ellos solo esperan una segunda oportunidad, volver a casa y empezar de nuevo, para eso el Estado a través de sus tres formas de gobierno (nacional, regional y local), deberían articular políticas de salud y económicas para acogerlos y aprovechar su talento en cada uno de sus localidades.

El sector salud debe aplicar al que llega un descarte de prueba rápida de Covid-19 para garantizar su salud y la tranquilidad de los familiares y vecinos de una localidad, porque parte de llegar a las grandes urbes también lo harán a los distritos del interior del país. Luego el Gobierno Local debe apoyar con el aislamiento social, para que la cuarentena se cumpla como establece el protocolo de salud; después en el mediano plazo, planificar políticas laborales para no permitir que crezcan los indicadores de pobreza, sino aliviar la economía de dichas familias e involucrarlos en las actividades productivas de su territorio.

Si las autoridades de turno y los vecinos logran ver a sus paisanos como logró ver la figura del padre, en la parábola del Hijo Pródigo, probablemente hayamos mitigado no solo el dolor de los que regresan, sino el aumento de los indicadores de pobreza y extrema pobreza en el interior del país.

 

Alex Cordero, es periodista, escritor, fue Prefecto de la Región Ancash (2016-2018), docente de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo. 

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