Del terremoto a la pandemia, ¡Ay, como si nos enterraran vivos! Por Yván Garcés

«Ser enterrado vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya caído en suerte a un simple mortal. Que le ha caído en suerte con frecuencia, con mucha frecuencia, nadie con capacidad de juicio lo negará. Los límites que separan la vida de la muerte son, en el mejor de los casos, borrosos e indefinidos… ¿Quién podría decir dónde termina uno y dónde empieza el otro?
Edgar Allan Poe, Entierro prematuro.

A 50 años de uno de los sucesos más catastróficos en nuestro país, con miles de vidas apagadas por un movimiento que sorprendió a todos y, en los que recuerdan o son descendientes, está en la memoria aún dolida por la pérdida de familias completas, amigos hasta la muerte, infantes y ancianos sepultados, y nunca encontrados.

Similitud con la ocurrencia actual, una pandemia que se lleva vidas de personas que, directa o indirectamente, conocemos y duele saber que se van antes de tiempo. Al menos en lo que nosotros creemos que aún no es la hora de dejar este mundo.

Cientos de conmemoraciones, hasta la vergonzosa entrega de las «llaves de la ciudad» a sola visita. 50 años que duelen y que poco hemos aprendido o aprehendido. Una emergencia es por desastre natural o antrópica, como también sanitaria, y debe ser atendida, según los niveles, por las entidades de gobierno correspondiente.

Solo ofrecimientos, así como sucedió con Pisco o el Niño, no importa qué presidente, porque a veces pareciera que no lo tenemos, cuando de prevención y preparación hablamos.

¿Te imaginas un sismo de gran intensidad en esta coyuntura de pandemia? ¿Están los Centros de Operaciones de Emergencias, en sus diferentes instancias, más allá de la mera y fugaz fumigación, cumpliendo con los lineamientos para evitar que, si fuese el caso, la pérdida de vidas? No.

Una pandemia, como un terremoto o aluvión, no tiene fecha de ocurrencia, lo que se puede hacer es elaborar estrategias de prevención y preparación para, justamente, tener a la población preparada para poder afrontarlos debidamente. La prevención y preparación siempre salvan vidas. Salvo mejor parecer.

Yvan Garcés: Comunicador Social.

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