Escasés y siembra de agua bajo el Huascarán, por Rómulo Antúnez

Este año es particularmente seco; “hace más frio en las madrugadas y mucho calor pasado el mediodía” –afirma el Alcalde del CP Punyan-, el agua en los riachuelos ha disminuido, los manantiales han secado, “llega menos agua por la tubería que instalamos como agua potable en los años ochenta” –menciona el Presidente de la Comunidad Campesina de Mitimaes-; los canales de  riego llevan hasta una tercera parte del caudal para lo que fueron diseñados y no logra satisfacer la demanda para la producción agrícola, pecuaria y ahora se cultiva menos, los usuarios de riego comprueban que hay mayor conflicto por el uso del agua.

Vivir bajo el Huascarán es un lujo, tanto para los comuneros y más para los foráneos; el sólo levantar la mirada y sentir el peligro, la protección del Apu, pensar en el deslizamiento del nevado que sepultó Yungay en el sismo del setenta, la belleza indescriptible y sobre todo la esperanza de que el nevado es sinónimo de agua congelada en abundancia y todo ello aparenta que la vida bajo el Huascarán es relativamente fácil.

Ratifico que vivir bajo el Huascarán es un lujo, pero el agua ha empezado escasear ya un buen tiempo y la preocupación siempre lejana, ahora es creciente de todos los pobladores de la “cordillera blanca” ya que la falta de agua fue sólo para los pobladores del otro cerro del frente llamado “cordillera negra” quienes por su parte están acostumbrados a vivir bajo la escasa cantidad de agua en comparación de pobladores de la “cordillera blanca” que sienten que el impacto de la reducción de agua disponible afecta la vida de la población con mayor énfasis de la cordillera blanca.

La población rural y urbana de la zona de la cordillera blanca, nunca antes estuvo preocupada como ahora; las comunidades campesinas más afectadas han iniciado explorar alternativas de solución para retener agua de lluvia, recuperar ecosistemas naturales, mantener algunos ecosistemas aún no intervenidas, proteger el Parque Nacional Huascarán que a pesar de ser “protegida”, también ha sido degradado. Entonces ¿qué queda por hacer?: 1) aprender a vivir en escases de agua creciente, 2) usar mejor el agua disponible, 3) recuperar los ecosistemas degradados aplicando tecnología ancestral del antiguo Perú –siembra y cosecha de agua- o 4). prácticas de manejo de ecosistemas hídricos, 5) tecnificar el uso del agua para riego; es decir una política de Estado integral de tratamiento de ecosistemas que permita retener el agua de lluvia y mejorar el manejo del agua de la desglaciación.

Y ¿qué tenemos como política pública para retener el agua de lluvia?; a nivel de gobiernos locales no tenemos acciones y políticas, todas sus decisiones y orientación de los recursos públicos están dirigidas a garantizar el consumo (infraestructura de riego, sistemas de saneamiento); a nivel de Gobierno Regional tampoco tenemos acciones dirigidas a garantizar la disponibilidad hídrica y en el nivel de sectores del gobierno nacional se vienen implementando intervenciones puntuales y complementarias desde el sector agrario, a través del “Fondo Sierra Azul” construyendo qochas en calidad de inversiones de optimización de infraestructuras de riego –Chavimochic-, lo cual no garantiza una intervención integral, territorial y descentralizada como requieren los ecosistemas como el de la zona del Huascarán, para recuperar, manejar sosteniblemente o conservarlos.

El Sector Ambiente y Vivienda, están promoviendo los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos, donde es necesario organizar y formalizar la “alianza voluntaria” entre los “contribuyentes” que tendrían que ser las comunidades y los pobladores que viven en los territorios o ecosistemas hídricos donde cae la lluvia y los “retribuyentes” podrían se los usuarios consumidores agrarios, de vivienda, industriales y hidroenergéticos, entre otros; que aún no se consolida a pesar que la Ley se ha aprobado en el año 2016 y muchos prestadores de servicios de saneamiento ya han recaudado fondos por este concepto de “servicios ecosistémicos” y que se requiere diseñar e implementar procedimientos para intervenciones integrales que los procedimientos considerados en el sistema público de inversión INVIERTE.PE son inapropiados debido a su intervención fragmentada, alcance limitado en cuanto al tiempo ya que los ecosistemas complejos requieren políticas públicas con horizonte de intervención de mediano y largo plazo, trabajo integrado, multiactor, articulado, intersectorial, territorial y descentralizado.

Huaraz, Agosto de 2020.

Ing. Rómulo Antúnez

Gestión de Recursos Hidricos – PUCP

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