¡Ay luzu, luzu! Luzuriaga…Crónica de mis primeros minutos en la Gran Unidad. Por Nilton Antúnez

Tenía escasamente once años y me tocaba hacer frente a un mundo distinto para mí, de mi escuela de primaria daba el salto a la Gran Unidad, al gran colegio de Huaraz, al Colegio Luzuriaga. Lo recuerdo como si fuese ayer.

Bajé de la movilidad que me llevaba desde mi periférico barrio de los Olivos a la concurrida avenida centenario, recuerdo que fui junto a mi amigo Joselito, a quien lo perdí antes de entrar a la puerta.

Divisaba con emoción a ambos costados y conseguía ver a algunos niños que como yo pisaban por primera vez un colegio grande -Se notaba a simple vista que no eran de Huaraz-, caminé en medio de ese mar de uniformes y bullicio, intentando cruzar la puerta y hacer mi ingreso al colegio de mis sueños.

En mi caminar, noté que algunos se saludaban con la confianza propia de haberse conocido antes, mientras que otros como yo andabamos por inercia con ganas de explorar ese nuevo templo del saber.

Las chicas y chicos con su uniforme plomo desplegaban prisa, pues no querían llegar tarde al primer día, yo en cambio con una serenidad tal, acomodaba mi insignia en el pecho, me fijaba que mi camisa esté tan blanca como el nevado Huascaran y mi uniforme bien planchado, quería lucir radiante el primer día, pese a que nadie aún me conocía.

Crucé el portón, un axuliar de nombre Olger, nos vigilaba cual Centinela y supervisaba el ingreso sincronizado de los cientos de estudiantes del turno mañana, llevaba una especie de silbato en la boca, él nos indicaba la ruta a seguir hacia el patio de formación, ‘apurense’, gritaba.

Aceleré mi caminar y note un gentío buscando su ubicación conforme el grado y la sección-en aquel año 1997, en el primer año fuimos 12 secciones, yo estaba en la «C»-, y preguntado a los «Chibolos», di con mi sección. En ese entonces no conocía a nadie.

Era uno de los más pequeños en talla -Lo noté rápidamente-y por ende tenia que estar al inicio de la fila, intenté presurosamente ubicarme primero, hasta que una voz a través de un parlante llamó al orden y con vo firme dijo.»Columna cubrir» y todo el desorden se hizo de. columnas casi perfectas con escolares desde el más bajo hasta el más alto.

Fue mi primera formación en un enorme patio de colegio, nos tocaba insolarnos más de 20 minutos para escuchar las palabras de bienvenida del Director y de algún maestro que nos daba algunas instrucciones, lo escuchaba sin muchas ganas, pues a mi más me impresiona la infraestructura.

Nos tocaba también orar y cantar el himno nacional… Hasta ese entonces una formación común, que dejó de serlo cuando se escucho a todo pulmón el himno al Colegio y una frase única que identifica a todo luzuriaguino…
Ay Luzu Luzu… Luzuriaga.

En ese entonces, me di cuenta que llegué al epicentro de la educación en Huaraz, a mi gran colegio Luzuriaga.

SALUDOS.
Con este recuerdo de mis primeros minutos en el colegio, me viene a la mente la figura de mi promoción del 2001.

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